Comenzaremos por el principio, o sea, por el 9 de marzo. En las elecciones generales, el PSOE superó en votos al PNV en el País Vasco, y no sólo en Álava, sino también en las provincias tradicionalmente fieles a los nacionalistas como Guipúzcoa o Vizcaya. Esta situación inédita en Euskadi levantó los ánimos de Patxi López, que vio que las posibilidades de ser lehendakari aumentaban y así poder desbanar a Ibarretxe. Hace unos días pasó inadvertida la noticia de que EA no se presentaría en coalición con el PNV, algo que no ocurría desde 1998, lo que fragmentará el voto nacionalista, aunque el PNV se quedará con la mayor parte, y eso que no se prevé que Batasuna vaya a tener candidatura en las elecciones vascas, pero los simpatizantes de Eta prefieren abstenerse antes que votar a Eta. El PP se mantendría en el País Vasco en los niveles de 2005 y la única incógnita es si UPD tiene la suficiente fuerza como para entrar en el Parlamento vasco.
¿La pregunta es si López fuera lehendakari con quién gobernaría? Ya ha dicho que no lo piensa hacer con el PNV. Cuando se le pregunta por un pacto con el PP, también se niega. ¿Entonces quién queda? Muy sencillo, el PSE quiere pactar con EB-IU de Madrazo, con Aralar y con EA y así hacer un cuatripartito vasco. No hace falta que el PSOE sea la fuerza más votada en marzo de 2009, bastará con que la suma de esas 4 fuerzas dé mayoría absoluta.
La estrategia sería perfecta, porque por una parte pueden decir que han conseguido acabar con una hegemonía de 30 años del PNV y por otra parte presumirán de que este cambio se ha llevado sin tener que recurrir al PP y así mantener el electorado más izquierdista y de extrema izquierda.
Y es que aunque me fastidie los del PSOE para llegar al poder, pactan hasta con el diablo.
miércoles 19 de noviembre de 2008
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